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Osos de TrapoHe vuelto a subir al desván. Tenía que dejar una caja llena de cosas viejas que había empaquetado mi tía. Como no tenía nada más que hacer en todo el día he estado explorando de nuevo. Hoy he encontrado una caja llena de juguetes viejos. La mayoría eran aviones de madera o libros de cuentos llenos de polvo con las hojas desgastadas y los dibujos amrillentos. Pero entre todas esas cosas había un juguete que me llamaba especialmente la atención. Era un pequeño osito de trapo al que solo le quedaba un ojo y que estaba completamente cubierto de polvo. Según le he visto he sbido que le conocía ya de algo. Todavía no he conseguido averiguar de qué, pero seguiré investigando. Por ahora lo he bajado a mi habitación y lo he lavado. Esta tarde iré acomprar algún botón bonito que sirva para reponer el ojo perdido. Después veré si le puede hacer algún otro arreglo para que pueda vivir sobre mi cama sin llamar demasiado la atención. Dejar Correr el Tiempo![]() Una vez alguien dijo que si esperas el tiempo suficiente en una esquina de Nueva York, verás pasar el mundo entero ante tus ojos. Es evidente que Cáceres no es Nueva York, ni mucho menos, pero yo adoro sentarme en las escaleras que suben al Arco de la Estrella y ver pasar este pequeño mundo. En estas tardes de Septiembre, que parece que la humanidad vuelve a despertar tras el letargo que suponen los meses de verano, esta parte de Cáceres se llena de caras de gente que pisa estas piedras por primera vez. De gente que viene para comenzar una nueva vida entre estos muros y los de las lejanas facultades. Y se llena de caras viejas y conocidas de niños y ancianos. Adoro sentarme en estas interminables escaleras y ver pasar todo este pequeño mundo en las tardes de Septiembre |
Memorias de la Última NarradoraA veces la vida es diferente a como esperamos que debería de ser. A veces la Fantasía y la Realidad se entremezclan y la línea que las separa se diluye. A veces la vida no es más que una sucesión de pequeños Cuentos.
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